sábado, 7 de junio de 2008

Árboles de acá y de allá


Gomero, en Recoleta, Bs.As.




Palo borracho de Colonia del Sacramento

Roble palustris de Poo
Creo que es una fijación la que siento por los árboles, de muchos no sé ni sus nombres, pero son tan hermosos que siempre acabo haciéndoles fotos. Al repasar las del viaje me encontré con unas cuantas y además la cita de Muriel Barbery me pareció muy apropiada.




La cita es de " La elegancia del erizo" :"...Hay tanta humanidad en esta capacidad de amar los árboles, tanta nostalgia de nuestros embelesos primeros, tanta fuerza en este sentirse tan insignificante en el seno de la naturaleza...Sí, eso es: la evocación de los árboles, de su majestuosidad indiferente y del amor que por ellos sentimos nos enseña cuán irrisorios somos, viles parásitos que pululamos en la superficie de la tierra, y al mismo tiempo nos hacemos dignos de vivir, pues somos capaces de reconocer una belleza que no nos debe nada."...


5 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Palo borracho. suena bien, en papel

Salitre dijo...

Preciosos árboles!!!
Besooos

Anónimo dijo...

Era simplemente comentar algunas cosas que ciertas mentes mucho más despejadas que la mía, dijeron en su momento,respecto de los árboles.
Miguel de Unamuno: "Hubo árboles antes de que hubiera libros, y acaso cuando acaben los libros continúen los árboles. Y tal vez llegue la humanidad a un grado de cultura tal que no necesite de libros, pero siempre necesitará de árboles, y entonces abonará los árboles con libros..."

Anónimo dijo...

Siempre he estado buscando una buena definición de árbol o de bosque, quizá para comprender mejor su significado y no entiendo otra mejor que ésta: "El árbol y el bosque son nuestra casa - y mi patria, mi templo, mi escuela...- y representan la posibilidad de que el hombre y el resto de los seres vivos que formamos parte de esta aventura planetaria tengamos un futuro digno, hermoso, vivo y deseable..." "... yo diría que el bosque es el hogar del alma y que cuando nos adentramos en él, aprendemos a reconocernos en una identidad profunda y colectiva que nos abarca y nos comprende hasta integrarnos..."

Anónimo dijo...

Hombre:
Soy la llama de tu hogar en la noche invernal.
Y, en el más ardiente verano, fresca sombra sobre tu tejado.
Soy el lecho de tus sueños, el armazón de tu casa.
La mesa donde reposar tu pan, mástil para tu navío.
Soy la madera de tu cuna y la de tu ataúd.
El material de tus obras y el adorno de tu invierno.
Escucha mi oración: no me destruyas.
ORACIÓN DEL ÁRBOL